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lo extraordinario en lo ordinario

Brasil, Espiga Dorada: un pan con alto valor añadido

Historia de una empresa con un ADN totalmente de EdC

Francesca Giglio

Espiga Dourada insegna ridHablar de la Espiga Dorada supone contar la historia de un gran deseo de ocuparse de los más pobres convertido en una maravillosa aventura empresarial. Se trata de un proyecto que a lo largo del tiempo ha sido muy generativo y ha alcanzado cifras importantes, superando los obstáculos y amenazas de un lugar muchas veces hostil como la periferia metropolitana de Sao Paulo (Brasil) y consiguiendo incluso frenar la violencia mediante la apertura acogedora al otro y un profundo espíritu de servicio.

La idea es precursora del proyecto EdC, que fue lanzado por Chiara Lubich prEspiga Dourada Adriana Valle ridecisamente en Sao Paulo en 1991, ya que los primeros intentos de vender pan de panadería en la calle se remontan a 1988 e inmediatamente encarnaron la visión, los valores y el impulso de este nuevo enfoque revolucionario en la economía. “Eran tiempos de fuerte crisis – nos cuenta Adriana Valle, una italiana que lleva 38 años en Brasil y es responsable de la actividad –, con pocos recursos económicos y altas tasas de inflación y paro. En este escenario un grupo de chicas jóvenes, uniendo sus competencias individuales, se pone a vender productos horneados, cesta en mano, en las aceras cerca de la Mariápolis Ginetta (ex Araceli), en la zona de Vargem Grande Paulista”.

Espiga Dourada 1990 ridTras un par de años de ventas improvisadas, la producción se interrumpe. Pero para nuestra sorpresa varios automóviles de paso siguen preguntando por las “jóvenes del pan y la sonrisa”. Entonces Ginetta Calliari, una de las primeras compañeras de Chiara y una de las fundadoras del Movimiento de los Focolares en Brasil, plantea continuar la actividad dando acogida y trabajo a madres de familia y a jóvenes con el fin de ayudarles a abrirse, formarse y mantenerse. Todavía no hay una idea empresarial clara y sin embargo los clientes crecen y la cordialidad que hay detrás de los billetes resulta encantadora.

Después de trasladar la actividad de la calle a un pequeño espacio cerrado, Espiga Dourada Cliente riden 1994, mientras toma forma el parque empresarial de la EdC cerca de la ciudadela, se crea un segundo punto de venta en frente del primero, al otro lado de la carretera, cerca de una favela. El objetivo es dar la posibilidad a las personas que residen allí de comprar el pan sin peligro de ser atropelladas por los automóviles que pasan a gran velocidad por la carretera.

Las dos actividades siguen adelante con el nombre, dado por la misma Chiara Lubich, de Espiga Dorada I y II, haciendo referencia al trigo maduro que emana luz bajo el sol, con la idea de que quienes pasen por allí encuentren luz, una mirada fraterna, un espíritu de unidad, palabras de vida… un ambiente laico donde sentirse amados, acogidos y aliviados.

Espiga Dourada laboratorio 02 ridDurante la aventura, se producen muchos encuentros. Tanto con quienes quieren tumbar a priori la idea de la empresa debido a las reducidas cifras de los comienzos (“con medio saco de harina no se va a ningún lado”, decían…), como con quienes creen en el proyecto y se implican en su desarrollo: dos empresarios admiradores de la figura de Ginetta Trotter, asombrados por el gran trabajo realizado en el espacio limitado de las estructuras, contribuyen financieramente y con ello permiten evitar los despidos y reestructurar el local para ofrecer un lugar más digno a los clientes y ampliar la oferta con otros productos de calidad.

Los mostradores han sido testigos de muchas historias: desde laEspiga Dourada Pane rid persona que viene de lejos cada semana por la energía positiva que encuentra detrás del café hasta la persona que encuentra en una sonrisa la fuerza para volver a empezar. En la tienda han sufrido también varios asaltos. En uno de los últimos, delante de una pistola que le apuntaba mientras recogía el dinero de la caja, la misma Adriana encontró fuerza y valor para dialogar con los ladrones y mostrarles su sincera preocupación por su destino una vez salieran del local. Este gesto potente hizo que aquellos jóvenes se quitaran la máscara y se desarmaran. Es un testimonio de que incluso una persona desesperada, ante tanto respeto y empatía, comprende que la empresa está “de su parte” y no le importa solo la ganancia. Después de aquel episodio la Espiga Dorada no ha sufrido más asaltos.

Espiga Dourada Dolci 02 ridA lo largo de los años se ha trabajado mucho para legalizar, informatizar y mejorar la calidad y la presentación de los productos. Las tiendas de hoy – donde trabajan 20 personas fijas y 15 jóvenes que se van alternando – amasan 10 sacos de harina diarios, sirviendo a 1.200 – 1.500 clientes. Los fines de semana ofrecen sobre todo a la clase alta de la ciudad toda una variedad de panes especiales, platos precocinados, pasteles para fiestas y helados artesanales, y mantienen precios muy asequibles en el pan para los clientes diarios más pobres, salvaguardando la dignidad y el derecho básico a la nutrición que muchas veces fuera son pisoteados.

Espiga Dourada Lavoratrici ridAdemás de crear puestos de trabajo e irradiar verdadero amor, la misión generativa de la Espiga Dorada consiste en crear contactos de cercanía entre distintas categorías sociales, donde el pobre se siente parte de la familia y el acomodado vuelve, contribuye y agradece la posibilidad no de dar sino de recibir.

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