La EdC en Singapur

La EdC en Singapur

por J. Nicolas Iturralde Vasco

de "Economía de Comunión - una nueva cultura" nº 31 - mayo 2010

N31_Pag._20_Lawrence_Chong_-_Gim_Lee_-_Jeffrey_Chiu_-_Rawi_AhmedAl pequeño estado de Singapur se le podría llamar la Suiza de Asia. A pesar de la crisis de los últimos años, que se puede advertir en los centenares de naves pequeñas y grandes fondeadas en la rada en espera de la reanudación del trafico marítimo, la ciudad continúa creciendo con edificios cada vez más modernos y audaces y con instalaciones turísticas que se adecuan al tumultuoso desarrollo económico de los países vecinos.

La Economía de Comunión llegó también aquí, con Gelato Sole, una empresa especializada en helados y formada por Luigi Nodari, un empresario italiano de la EdC que en Italia administra  con sus hijos, el Hotel Baia Azzurra y una heladería, en el lago de Garda.
Otra de las empresas es Focos Pte Ltd que, tras operar durante 4 años en importación-exportación, ahora se está orientando hacia el comercio justo y solidario. Para ayudar al desarrollo de las zonas de Indonesia afectadas por el tsunami, comercializa pinturas muy bellas realizadas a mano con la técnica del batik en la aldea de Yogyakarta, por la cooperativa “Hasta Kancana”, creada gracias a un proyecto de desarrollo de Acción por un Mundo Unido.
Y, finalmente, Consulus (www.consulusgroup.com), una sociedad especializada en estrategia empresarial con clientes en USA, China, India y Australia y oficinas en Singapur, Malasia, Brunei, Filipinas, Vietnam y Japón.

 

“Somos una sociedad que ayuda a las empresas a definir su identidad - dice Lawrence Chong, su director ejecutivo –. Los socios decidimos crear una empresa diferente para ofrecer un nuevo tipo de consultoría. Mientras que para otras sociedades la norma es el individualismo, nosotros hemos decidido convertirnos en una comunidad, a pesar de la diversidad que nos caracteriza. Somos diferentes en edad, ya que uno de nosotros tiene casi 60 años, tres rondan los 50 y otro no pasa de 30, y también en religión, pues uno de nosotros es musulmán, otro budista, otro metodista y dos católicos. Pero todos juntos, por la gracia de Dios, llevamos adelante un nuevo modo de actuar que se inspira en la visión de Chiara. Comenzamos en 2004 y ahora tenemos 35 colaboradores y operamos a nivel internacional.
Después de seis años de experiencia, el año pasado quisimos plasmar los fundamentos de nuestra identidad empresarial en un documento que comienza con estas palabras: «Como miembros de Consulus declaramos que la unidad basada en el amor recíproco es prioritaria, así como compartir las propiedades, la justicia y la igualdad de oportunidades. Nos proponemos ser humildes unos con otros y estar abiertos a la Providencia. Estos principios valdrán también para el futuro».

Como único miembro del Movimiento de los Focolares en la empresa, es para mí maravilloso que personas del exterior capten su valor en el campo económico y hagan experiencia de ello. Todos los viernes desde la oficina de Singapur nos conectamos con las restantes oficinas para compartir las experiencias por Skype. Una vez al año pedimos a cada empleado que describa su experiencia sobre nuestros valores. Un empleado escribe:  «En Consulus tratamos de abrirnos a los demás. Posponemos nuestro trabajo para ayudar a un colega, nos informamos unos sobre otros y nos ayudamos en pequeñas cosas, como comprar la comida para todos. Puedo enviar mis cartas desde aquí, es una cosa sencilla pero que ha dado alegría».

El espíritu de unidad es de mucha ayuda porque todos nuestros proyectos requieren la colaboración de todos. Así se reducen las tensiones y mejora la sinergia tan necesarias en un ambiente muy competitivo.  
Este espíritu nos ayuda también a tomar las decisiones adecuadas. Últimamente el gobierno está ofreciendo subvenciones para mejorar las capacidades empresariales. Nosotros llevábamos tiempo realizando un proyecto para una empresa y la empresa quería presentarlo de modo que no le supusiera ningún coste real. A nosotros no nos pareció justo, así que, aunque necesitábamos el trabajo, lo rechazamos. Después de pocos días se nos asignó otro proyecto del mismo valor. Dios no se contradice nunca.

Es impresionante ver cómo las personas captan, aunque no hablemos de ello, nuestro estilo de vida, En un seminario sobre la construcción de la identidad empresarial, un participante nos decía: «El  taller y el equipo de Consulus me han ayudado a comprender lo importante que es la cultura interna para construir una sólida imagen empresarial».

Pienso que este modo de trabajar explica nuestro rápido crecimiento y cómo, aunque somos pequeños y no tenemos recursos financieros, hemos logrado atraer talento y muchos socios. Sé que esto se debe a nuestra unidad y a la Providencia que llama a nuestra puerta de muchas maneras. A nosotros nos toca estar atentos para comprender cuál es la nueva fase del plan empresarial que Dios tiene para nosotros”.

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