El alba de la medianoche

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En esta categoría se encuentran los editoriales de Luigino Bruni correspondientes a la serie "El alba de la medianoche", un comentario al libro de Jeremías, publicados en Avvenire a partir del 23 de abril de 2017

 

El ojo de la aguja de la palabra esperada

El alba de la medianoche/26 – La prisa por respuestas fáciles enciende el miedo

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (44 KB) el 15/10/2017

171015 Geremia 26 rid«Si Dios existe, hoy más que nunca necesita que haya alguien que, si no sabe decir quién es, al menos nos diga quién no es. Nosotros necesitamos cambiar de Dios para conservarlo, y para que él nos conserve a nosotros»

Paolo de Benedetti, ¿Qué Dios?

Cuando se produce el encuentro con la Biblia, si se produce, si este es un encuentro casto (porque no usamos la Biblia para nuestra propia felicidad), libre (porque estamos dispuestos a descubrir nuevas realidades y a cambiar de verdad todas nuestras convicciones acerca de la religión) y gratuito (porque no busca convertir a nadie excepto el propio corazón), la amistad con la palabra bíblica se convierte en una maravillosa educación a la intimidad de la palabra y de las palabras.

Finalmente comenzamos a amar a los poetas, a entenderlos mejor y de otra manera, a darles las gracias en el alma. Descubrimos la profundidad de la sabiduría, aprendemos a distinguirla de la inteligencia y de los talentos naturales y, por tanto, a encontrarla, abundante, entre los pobres. Y después nos ponemos a la escucha para aprender. Si además tenemos suficiente valor y resiliencia como para llegar hasta los profetas, nos esperan descubrimientos aún más impresionantes y grandes. Por ejemplo, podemos intuir la relación que existe entre las distintas palabras presentes en la Biblia. Podemos entender que cuando la palabra de YHWH, en distintas formas y momentos, llega al alma de los profetas, es solo palabra de Dios, pero en cuanto pasa del alma a la boca, para ser pronunciada, se convierte también en palabra de Jeremías, Isaías o Amós.

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El magnífico arte del «Stabat»

El alba de la medianoche/25 – El riesgo del encuentro y la escalada moral del mundo

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (43 KB) el 08/10/2017

171008 Geremia 25 rid«Saluda las orillas del Jordán,
las torres derruidas de Sión...
¡Oh patria mía, bella y perdida!
¡Oh remembranza, querida y fatal!»

T. Solera y G.Verdi, Nabucco/Nabucodonosor

Podemos imaginar mil veces el final de una historia. Podemos intentar hacernos una idea precisa pensando que el final ya está inscrito en las múltiples señales que encontramos e interpretamos. Pero cuando de verdad llega el final, siempre es distinto. Sabíamos que Marcos crecería, pero el día que nos damos cuenta de que ese “niño” precioso ya no está, surgen otras emociones y otras lágrimas, distintas y bellas. Muchas veces habíamos dicho que las malas acciones nos conducirían al final, pero el día en que de verdad tenemos que llevar los libros al juzgado, todo es distinto, con dolores y lágrimas verdaderas que no supimos ver. Habíamos cuidado cada detalle de nuestro último día en la comunidad, pero cuando cerramos de verdad la puerta de la habitación y cruzamos el umbral para siempre, en lo profundo del corazón ocurre algo totalmente nuevo; no podíamos conocer el sabor del último pan comido con los compañeros, ni la nostalgia del cielo que nos ha acompañado durante toda la vida. No lo sabíamos, no podíamos saberlo, no debíamos saberlo, para que pudiéramos intentar elevar un vuelo imposible. Podemos y debemos prepararnos para acoger con sencillez la idea de su segura venida, pero cuando el ángel de la muerte venga de verdad, seguro que no es como lo hemos soñado. Nos sorprenderá el hecho de que, viviendo, hemos aprendido también a morir. Pero no podíamos saberlo, ya que en caso contrario no sería el don más grande.

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Los ángeles pobres de los pobres

El alba de la medianoche/24 – Las mutilaciones del alma pesan más que las del cuerpo

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (35 KB) el 01/10/2017

171001 Geremia 24 crop rid«El deber para con el prójimo no se limita únicamente a las personas que viven a nuestro lado. El vínculo entre el samaritano y el israelita herido lo establecen los acontecimientos mismos. Al encontrarse en aquella situación, el samaritano tuvo acceso a una nueva projimidad. En nuestro mundo hay muy pocas personas a las que no podamos considerar como nuestro prójimo»

Amartya Sen, La idea de la justicia

La laicidad de la Biblia es importante, pero cada vez está más alejada de nuestra vida de creyentes y de “laicos”. El humanismo bíblico es, antes que nada, un alegato sobre la vida, sobre toda la vida, en especial sobre la vida humana. La Biblia habla mucho de Dios, pero no habla solo de Dios, habla sobre todo de nosotros. Nos dice que en la vida no está solo Dios: está la vida. El Dios bíblico sabe retirarse, callar, para dejarnos espacio a nosotros, a nuestra libertad y a nuestra responsabilidad. No monopoliza nuestra vida. No quiere un culto continuo y perpetuo. Eso solo lo buscan y lo obtienen los ídolos. El Dios bíblico es un libertador. No nos libera de los ídolos para someternos a él. Si así lo hiciera sería el ídolo perfecto. Activa procesos, no ocupa espacios, ni siquiera los espacios sagrados, que frecuenta poco, porque prefiere la plaza, la casa y la viña al templo. Pero, sobre todo, le gusta ver lo que acontece bajo el sol, seguirnos con una mirada de esperanza en el pleno ejercicio de nuestra humanidad. Se asombra cuando ve nuestras maldades, pero se asombra aún más ante la belleza de nuestros actos, ante el espectáculo admirable de la solidaridad y de la fraternidad, sobre todo cuando se trata de esa solidaridad y fraternidad maravillosas que comienzan en el corazón de los más pobres y de los descartados.

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Las arenas movedizas de las ilusiones

El alba de la medianoche/23 – Aceptar la verdad es reconciliarse, no resignarse

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (38 KB) el 24/09/2017

170917 Geremia 23 1 ridCasandra: «¿He errado el tiro o doy en la diana como un buen arquero? ¿Soy acaso una falsa profetisa charlatana que llama a la puerta? Testifica a mi favor y jura que conozco los crímenes antiguos de esta casa (...) De nuevo el terrible esfuerzo de vaticinar la verdad me agita y me turba con sus siniestros preludios»

Esquilo, Agamenón

Cuando hemos cultivado una gran ilusión en nuestra vida, siempre resulta complicado y extremadamente doloroso gestionar la desilusión. Cuando, además, hemos vivido ese tiempo de ilusión de buena fe y durante muchos años y vislumbramos el día de la posible desilusión, casi siempre preferimos quedarnos en la ilusión. Llamar a la ilusión por su verdadero nombre implica tener que pronunciar palabras que duelen demasiado si se dicen hasta el fondo: fracaso, (auto)engaño, inmadurez, manipulación. Sin embargo, deberíamos entender que la ilusión solo puede florecer bien en la desilusión, y vivirla como un bendito paso necesario para dar buenos frutos, antes de concluir en la verdad nuestro viaje bajo el sol.

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El don del segundo relato

El alba de la medianoche/22 – La vida que renace no es una simple copia de la vida quemada

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (40 KB) el 17/09/2017

170917 Geremia 22 rid«Si leo un libro y todo mi cuerpo se vuelve tan frío que ningún fuego consigue calentarlo, sé que es poesía»

Emily Dickinson, cartas

La escritura también puede ser una actividad espiritual. Escribimos de muchas maneras, por muchos motivos. Escribimos cosas muy distintas. Pero siempre ha habido y habrá personas que escriben porque han oído y acogido un mandato interior. Los poetas lo saben muy bien. Escriben para responder a una voz que habla y llama, y su poesía se convierte en fruto del “sí” a una encarnación. Nos dicen que la escritura es segunda, porque antes de ella está el don de la voz, la palabra y el espíritu. Hay muchas palabras pronunciadas, incluso palabras grandes e inmensas, que nunca llegan a ser palabras escritas. Pero no hay escritos grandes e inmensos que antes no hayan sido susurrados en el alma por una palabra. Esta dimensión vocacional y espiritual de la palabra escrita hace que nuestras otras palabras, escritas sin vocación, puedan ser, misteriosamente, verdaderas o al menos no completamente falsas.

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El canto del arameo errante

El alba de la medianoche/21 – La verdad de la vida y la salvación se encuentran en el camino

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (54 KB) el 10/09/2017

170910 Geremia 21 2 rid«Aunque no la leas, estás en la Biblia»

E. Canetti, El corazón secreto del reloj

Cuando una comunidad vive una crisis profunda, larga y de resultado incierto, lo que verdaderamente está en juego es el nexo entre el pasado y el futuro. Porque si bien es cierto que solo un buen futuro convierte el pasado en bendición, rescatándolo y liberándolo de la trampa de la nostalgia, no es menos cierto que sin una buena historia de ayer que contar hoy, tampoco tenemos palabras nuevas para hablar de un mañana bueno y creíble. Las crisis individuales y colectivas implican carestía de futuro y carestía de pasado, porque la amistad entre pasado y futuro es la que hace bello y fecundo el presente, en todas las etapas de la vida. Incluso cuando el ocaso se acerca y la sombra del pasado se hace muy alargada. Los recuerdos nos alimentan y nos acompañan siempre. Pero el pasado, por grande y estupendo que haya sido, no es suficiente para vivir el presente. Debemos esperar una nueva palabra, esperar ver el rostro de una hija que vendrá de nuevo hoy, o esperar ver, al fin, el rostro de Dios anhelado durante toda una vida. Para vivir bien en tiempos de crisis es indispensable tener un futuro capaz de entusiasmar, y éste florece a partir de un presente reconciliado con el pasado vivido como don y promesa, más allá de las heridas, los desengaños y los fracasos. En la justa reciprocidad entre raíces y yemas, entre bereshit y eskaton, se encuentra la verdadera posibilidad para seguir generando vida y futuro ahora.

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El rescate de la promesa

El alba de la medianoche/20 – La gratuidad prepara el futuro y nos salvará a todos

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (42 KB) el 03/09/2017

170903 Geremia 20 rid«Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol»

Martin Luther King

Después de los grandes capítulos de las consolaciones, bendiciones y promesas; después del anuncio de la Nueva Alianza, el libro de Jeremías vuelve a la crónica del asedio de los babilonios y de la inminente conquista y destrucción de Jerusalén (año 587). Son días terribles, que nos acompañarán hasta el final del libro, donde la profecía y la vida del profeta alcanzarán su cumplimiento. Baruc, compañero fiel y secretario de Jeremías, cuyo nombre aparece por primera vez en el texto, es quien nos cuenta los hechos y las palabras. Pero volvamos a la historia: Jeremías es prisionero del rey Sedecías. La acusación ya la conocemos, porque se refiere al corazón mismo de su misión profética: «Tú has profetizado: “Así dice el Señor: Yo entregaré esta ciudad en manos del rey de Babilonia, para que la conquiste” » (Jeremías 32,3). Las profecías de Jeremías, negadas por los falsos profetas, los jefes del pueblo y los sacerdotes del templo, se están realizando.

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La reciprocidad más grande

El alba de la medianoche/19 – Juntos, en el pacto-comunión que cambia la historia

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (49 KB) el 27/08/2017

170827 Geremia 19 rid«Más tarde hice la experiencia, y la sigo haciendo actualmente, de que solo en la plena intramundanidad de la vida aprendemos a creer. Cuando uno ha renunciado por completo a llegar a ser algo – un santo, un pecador convertido o un hombre de iglesia, un justo o un injusto, un enfermo o un sano –, a eso lo llamo intramundanidad»

D. Bonhoeffer, Carta del 21 de julio de 1944

Probablemente el don más grande es el don de la esperanza. Es un bien primario. Podemos llenarnos hasta la saciedad de cosas que nos proporcionan todo tipo de confort y sin embargo morir desesperados. Es posible siempre, pero sobre todo cuando cruzamos desiertos y la tierra prometida se nos antoja inalcanzable y el exilio infinito. Cuando alguien nos da una esperanza verdadera y no vana, lo primero que hace es mirar nuestra desesperación a los ojos, atravesarla y hacerla suya. Luchar contra las falsas esperanzas, cargar con todas las consecuencias y heridas de la lucha, resistir ante a esa dimensión de la pietas humana que lleva a muchos a ceder a la tentación de ofrecer falsos consuelos a los demás y a uno mismo. Los profetas, desde el centro de la noche, anuncian un alba verdadera, que todavía no vemos pero podemos entrever con sus ojos. Es como cuando un amigo nos habla del paraíso mientras todo a nuestro alrededor solo habla desde hace tiempo de muerte y vanitas. Ese día, por fin, el paraíso nos parece verdadero, más allá de los paraísos artificiales que nos engañaron en la edad de la ilusión. Y todo, finalmente, es gracia, todo charis, todo gratuidad: «Te devolveré la salud, te curaré las heridas» (Jeremías 30,17).

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Un exilio que es una bendición

El alba de la medianoche/18 – La humanidad y el poder de los imperios visibles e invisibles

Luigino Bruni

Publicado en pdf Avvenire (54 KB) el 20/08/2017

170820 Geremia 18 rid«El mundo entero es un exilio para los verdaderos sabios. Es débil aquel que solo se siente atraído por su dulce patria; ya es fuerte aquel que en cualquier lugar se encuentra en suelo patrio; pero es perfecto aquel que en cualquier parte del mundo se siente desterrado»

Hugo de San Víctor Didascalicon, siglo XII

«Arrancar y arrasar, destruir y demoler» son las palabras que oyó resonar Jeremías el día de su vocación profética. Pero junto a ellas oyó otras dos, distintas y complementarias: «edificar y plantar» (Jeremías 1,10). Para no ser falsos profetas no basta anunciar escenarios tenebrosos de desventura. La tierra está llena de personas que dibujan, a veces incluso de buena fe, un presente y un futuro desesperanzados, simplemente para canalizar el consenso de muchos desesperados que se alimentan de desesperación. Jeremías no engaña a sus conciudadanos prometiéndoles un bienestar y una paz imaginarios. Pero, mientras profetiza esta verdad amarga e incómoda, sabe decir palabras de verdadera y sublime esperanza.

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La profecía nunca tiene incentivos

El alba de la medianoche/17 – Es fundamental reconocer a los que usan el pasado para matar el futuro

Luigino Bruni

Publicado en pdf Avvenire (60 KB) el 13/08/2017

170813 Geremia 17 rid«No respondas al necio según su necedad, no sea que tú también te vuelvas como él. Responde al necio según su necedad, no vaya a creerse que es un sabio»

Proverbios 26

La palabra trabajo viene del latín trepalium: el yugo con el que se uncían los animales. Se trataba de una viga de madera silueteada, con cuerdas y lazos, que recordaba el brazo horizontal de la cruz. Con el tiempo, el yugo se convirtió en un símbolo de la sumisión de animales y personas y de la esclavitud. Los pueblos conquistan la libertad y la justicia cuando rompen el yugo de la esclavitud y se liberan de sus fatigas y tribulaciones. A nadie le gusta estar subyugado, sometido por otros al yugo. Solo el mensaje subversivo y radical de Jesús de Nazaret podía usar la imagen de un yugo para expresar el lazo de unión con sus discípulos: ligero y suave, pero yugo al fin y al cabo. Es probable que el evangelista, al usar esta imagen paradójica, tuviera en mente a Jeremías: «El Señor dirigió la palabra a Jeremías: “Así dice el Señor: Hazte unas coyundas y un yugo y encájatelo en el cuello”» (Jeremías 27,1-2).

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Más allá de los desiertos de palabras traicionadas

El alba de la medianoche/16 – Reconocer y enriquecer a la familia profética de la tierra

Luigino Bruni

Publicado en pdf Avvenire (49 KB) el 06/08/2017

170806 Geremia 16 rid«Una vez, el rabí Moshé de Kobryn dijo: “Veo que las palabras que dije no llegaron al corazón de uno solo de vosotros. Y si me preguntáis cómo lo sé, puesto que no soy profeta ni hijo de profeta, os explicaré la razón. Las palabras que vienen del corazón van al corazón con toda su verdad. Pero si no encuentran un corazón que las reciba, Dios se apiada del que las dijo: No permite que sigan errando por el espacio, sino que las hacer retornar al corazón del que partieron”. (…) Poco tiempo después de la muerte de Rabí Moshé, uno de sus amigos dijo: “Si hubiera habido alguien a quien pudiera hablar, todavía estaría vivo”»

Martin Buber, Cuentos jasídicos

Aunque cada profeta tenga una personalidad única y un nombre propio, la profecía es una experiencia colectiva. Forma una comunidad, una tradición. Los recién llegados continúan la misma carrera, combaten las mismas batallas, dan palabras nuevas a la misma voz. Todo profeta verdadero es generado por los profetas que le precedieron y alimenta a los que vendrán después de él. Esta cadena de generación espiritual está en la raíz de la fidelidad a la palabra. Cada profeta sabe que está escribiendo un capítulo de un libro que otros/as se encargarán de completar. Sabe que si a ese capítulo le faltan palabras, o si las que contiene son parciales y enmendadas, aquellos que continúen la escritura recibirán un material adulterado y no tendrán a su disposición las palabras necesarias para poder escribir las suyas, y el final será más pobre y equivocado.

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La economía silenciosa

La economia silenciosaLuigino Bruni y Anouk Grevin

Editorial Ciudad Nueva,
Argentina 2017

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El alba de la medianoche

Logo Geremia Crop 150Serie de comentarios de Luigino Bruni al libro de Jeremías publicados cada domingo en Avvenire

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Por una economía del bien común

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 Editorial Ciudad Nueva, abril 2012

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