Como un impuesto sobre el aire

Invertir en trabajo, no en subsidios

Como un impuesto sobre el aire

por Alberto Ferrucci
publicado en Città nuova.it el 23/01/2010

El primer artículo de la constitución italiana dice así: «Italia es una república democrática basada en el trabajo». Los padres de la constitución, a la hora de elaborar el texto, pudieron basarla en la solidaridad, en la fraternidad, en la libertad o en la igualdad. Pero es evidente que sus diferentes culturas encontraban un significativo momento de unidad, que permanece como una valiosa herencia sobre todo si pensamos en todos los que dieron la vida por aquel resultado, en el valor del “trabajo”.

"No quiero subsidios, quiero trabajo" Son palabras que podemos escuchar de boca de padres de familia,  jóvenes diplomados y licenciados, trabajadores autónomos y empresarios. Antes de tener dinero es una exigencia de la naturaleza humana estar en condiciones de mantenerse a uno mismo y a los demás con un trabajo.

En la actualidad, a pesar de la grave crisis del empleo que padecemos, se hace muy poco para que todos puedan desarrollar su humanidad en el trabajo. Un ejemplo lo encontramos en el IRAP (Impuesto Regional sobre las Actividades Productivas), un impuesto anclado en el primer gobierno Prodi que no se calcula en base a los beneficios de la empresa, sino en base a otros epígrafes que incluyen los gastos de personal. Cuanto más personal tienes más impuestos pagas y así sientes el deseo de irte a producir al extranjero. Es como poner un impuesto sobre el aire que respiramos.

Hoy no es posible bajar los impuestos. Los ingresos fiscales ya se han visto reducidos por la crisis. Pero se olvida que uno de los primeros instrumentos de la política es controlar su adecuación, valorando si hay que reducir un impuesto, como el que grava el trabajo, aumentando otros para equilibrar las cuentas.

Decisiones así solo las toman los estadistas, los que tienen el valor de arriesgarse a perder el apoyo de los perjudicados sin ganar el de los beneficiados, sólo porque hay que hacerlo.

Con todo, en este tiempo marcado por miles de parados (algunos de ellos en situación dramática), no se puede olvidar que quienes invierten hoy en trabajo en Italia sólo ven llegar al trabajador la mitad de lo que gastan y además tienen que soportar un impuesto sobre esta inversión, mientras que quienes invierten en finanzas solo pagan el 12,5% de los beneficios que obtienen.

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