La auténtica contabilidad de la EdC son los pobres

Los beneficios donados por las empresas aumentan incluso en los dos años de crisis. Pero el auténtico balance de la Economía de Comunión está en la reducción del número de necesitados.

La auténtica contabilidad de la EdC son los pobres

por Chiara Andreola

publicado en cittanuova.it el 18/09/2010

CalcolatriceUn paradigma económico que no vive gracias a la solidaridad, sino porque cuenta con empresarios creativos. Esta es la principal línea de desarrollo de la Economía de Comunión según las palabras de Luigino Bruni en la apertura de la mesa redonda sobre innovación y creatividad en LoppianoLab. El camino recorrido en estos primeros 20 años transcurridos desde la intuición de Chiara Lubich es notable: una media de 25 nuevas empresas cada año y 1.700.000 euros de beneficios donados en el último periodo de crisis, que han servido para financiar 1.059 becas y 40 proyectos de desarrollo en todo el mundo. Pero sobre todo, enfatiza Bruni, de los 7.000 pobres a los que se dirigía inicialmente este paradigma económico, solo quedan 1.500.

 

«Esta es la auténtica contabilidad de la EdC – prosigue el economista – porque si la riqueza que se produce no llega a los pobres, el proyecto no vale para nada ». Un proyecto que no puede vivir cerrado en sí mismo, sino que debe abrirse hacia el exterior: «Un proverbio africano dice che para que pueda crecer un niño hace falta todo un poblado. De la misma manera, para que pueda crecer un parque empresarial de la EdC hace falta el resto del mundo ». Empresas que se mueven completamente dentro del mercado, no instituciones de beneficencia: «En Recife, donde surgió un proyecto para enseñar a los ‘meninos da rua’ (chicos de la calle) a fabricar bolsas de moda, inmediatamente dejaron claro que querían que la gente comprara las bolsas no para hacer una buena obra sino por su belleza».

A la luz de estas premisas, Bruni señala cuatro retos para el desarrollo de la EdC. El primero consiste en ser fieles a la dimensión de red abriéndose al resto del mundo; el segundo en leer la pobreza también en su dimensión social y relacional y no sólo económica; el tercero se concreta en saber reflexionar no sólo sobre la empresa individual sino también sobre el modelo de mundo y de capitalismo en el que la EdC vive y al que contribuye; y el último y más importante está precisamente en relanzar la creatividad, «carácter distintivo de los carismas a lo largo de toda la historia, desde Benito de Nursia hasta don Bosco. Y un carisma está vivo mientras innova, moviendo hacia delante los límites de lo humano ».

¿Cómo puede esta creatividad hacerse concreta? Intentan responder a la pregunta la psicóloga Assunta Dierna, consultora de psicoeconomía empresarial, Maurizio Mancuso, profesor de sociología en la Católica de Milán, y Niccolò Bellanca, profesor de economía del desarrollo en la Universidad de Florencia. La primera poniendo en relieve las recaídas del factor relacional dentro de la empresa, que, «aun siendo como una corriente de aire que llega a todos los departamentos, solo se le presta atención en la medida en que da problemas, en lugar de ser visto como una clave para optimizar el desarrollo de la sociedad ». El profesor Mancuso, analizando el concepto de creatividad, sitúa el principio fundamental en el hecho de que «si es intuitivo que la economía responde a las necesidades del hombre, es igualmente cierto que muchas veces el motor es la curiosidad, que por alcanzar ese fin sabe poner entre paréntesis las necesidades inmediatas ». Finalmente el profesor Bellanca, después de dar una interpretación “laica” de la EdC como paradigma que «supera la concepción “residual” de términos como “tercer sector” o “sector no lucrativo”, proponiendo un sector “por el beneficio” caracterizado por el uso no privativo de los beneficios », propone algunas sugerencias prácticas para su desarrollo: entre otros la creación de un banco de crédito cooperativo para las empresas de la EdC y la consolidación de una línea productiva común gracias a una “cabina de mando” que proporcione sinergia no tanto entre empresas similares como en orden a «un proyecto común que construya identidad».

Como conclusión de la mesa redonda, una presentación de la figura de François Neveux, uno de los empresarios pioneros de la EdC, cuya actividad se desarrolló sobre todo en Brasil.

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