lo extraordinario en lo ordinario

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Querido ladrón... una historia de Navidad

Solo un problema concreto nos pone en la situación de tener que inventar y modelar nuevas estrategias. Sin problema no habría reto. Aceptarlo puede resultar cautivador.

Antonella Ferrucci

Incisa stazione 01 ridSon las diez de la noche del día 23 de octubre y Alessia está regresando a casa. El tren la lleva hasta la estación de Incisa, donde la está esperando su vieja motocicleta Scarabeo, a la que tiene mucho cariño. Aún le faltan 5 km para llegar a su casa, situada en una colina, en Loppiano. Pero en la estación le espera una amarga sorpresa: a alguien se le ha ocurrido robar su Scarabeo. Podemos imaginar el desaliento y la rabia de Alexia: esa motocicleta era su único medio de transporte y además para ella tenía un enorme valor sentimental. Algunos días después se le ocurre una idea. Le hemos pedido que nos cuente la continuación de esta historia…

La idea de la carta no se me ocurrió inmediatamente, sino que un día, mientras trabajaba, tuve una pequeña iluminación. scarabeoTenía que escribir algo para que la persona que se la llevó supiera lo que no sabía. Además, así podía avisar a los habitantes de Incisa que dejan sus medios de transporte en la estación, para que tomaran alguna precaución adicional. Coloqué la “carta al ladrón” el martes 20 de noviembre por la tarde, casi un mes después del robo.

Tras una serie de llamadas a la policía ferroviaria y al ayuntamiento, Alessia descubrió que no hay cámaras en la estación y tampoco en la ciudad, salvo una, en el semáforo, que controla los vehículos que entran en Incisa. Para ella, totalmente inútil. Perdida toda esperanza de una posible recuperación por esta vía, Alexia pensó encargarse ella misma o al menos intentarlo. Recordó que en el Reino Unido, su segunda casa (Alexia vive y trabaja allí), había visto algún mensaje dirigido al ladrón de turno. “Recordé un artículo del Guardian de hace años, que contaba la historia de una señora londinense a la que le robaron la bici. La señora escribió un mensaje al ladrón y lo colocó donde le habían robado la bici, explicando por qué la bici era para ella un apreciado recuerdo de su marido. Y el ladrón, o la ladrona, amablemente, devolvió lo sustraído. Pensé: “Voy a hacer la prueba, no tengo nada que perder, y si además puedo ayudar a otras personas a custodiar mejor sus vehículos, miel sobre hojuelas”.

Scarabeo 6 dicembre ridAlexia continúa: “El reencuentro tuvo lugar el 6 de diciembre. Yo estaba trabajando en un artículo y tenía el hangout abierto para colaborar a distancia con algunos compañeros. Entonces vi que entraba un mensaje de mi hermana Alida con la foto de la motocicleta aparcada en la estación de Incisa. Me di cuenta de que la foto estaba hecha en el momento, porque nos había costado mucho encontrar una para el anuncio colocado en la estación. No me lo podía creer, pero me sentía feliz de que la Scarabeo hubiera vuelto a casa. Creo que esta experiencia ha sido una gran oportunidad de crecimiento tanto para mí como para los lectores del mensaje. Más allá de los daños, y del tiempo y de los recursos empleados para repararlos – que son importantes – queda el haber aprendido que en todas las situaciones desfavorables es necesario reconocer una oportunidad para superar, siempre y para bien, nuestras limitaciones. Solo un problema concreto nos pone en la situación de tener que inventar y modelar nuevas estrategias. Sin el problema, no habría reto. Aceptarlo puede resultar cautivador. Efectivamente no hay nada que perder. Estoy segura de que la persona que ha devuelto el vehículo también ha aprendido algo. Incluso sería bonito poder conocerla algún día.”Grazie di cuore rid

Una historia como esta solo podía terminar con un “Gracias de corazón” como el que Alessia ha colocado bajo la carta al ladrón del 20 de noviembre. “Gracias de corazón por haberme devuelto la Scarabeo. Te (os) estoy inmensamente agradecida. Tienes (o tenéis) escondido un corazón de oro, verdaderamente inusual en estos tiempos donde ya es difícil encontrar un corazón. Además, de oro… Te (os) deseo lo mejor. Alessia

Gracias a Alexia porque ha querido compartir con nosotros su bonita historia, tan adecuada para este tiempo de Navidad.

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